"Y al mismo tiempo tenía la sensación de que ese hueco, esa nada, había durado una eternidad. No, ni siquiera tiempo, más bien como si en ese hueco él hubiera pasado a través de algo o recorrido distancias inmensas".
“La noche boca arriba” , Julio Cortázar.
Nuestras caras se juntan en los vidrios de la relojería. Son curvos y tu boca se une con la mía, como en un beso extraño y sin aviso. Te sonrojas y yo, yo hago como que no sé.
Bajamos sin tocarnos, no nos conocemos pero nos encontramos. Salimos de vuelta y hueles a nubes a viento tibio. El sol juega con nuestras sombras y dibujamos una figura efímera pero limpia.
No sé, te extraño.
Estás allí, parada nuevamente, y corremos detrás de la micro. Tu mano y la mía se cierran en el fierro de subida, “afírmese”, nuevamente me sonríes y yo, descalzo y alegre te busco entre los asientos. Vas sentada en la ventana, yo pasillo, ambos flotamos en este universo propio y cerrado abandonándolo todo, así casi sin movernos.
Fotografía: “La noche boca arriba” (1* lugar Salón Nacional de Fotografía, 1983)